AAQTIC Asociación Argentina de los Químicos y Técnicos de la Industria del Cuero
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Cuero
 

50 Aniversario AAQTIC

50 Aniversario AAQTIC


La sede actual

El 29 de agosto de 1975 se concretó la compra de la casa de Yapeyú.
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Ciclo de entrevistas

A los socios fundadores de AAQTIC.
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Primer socio honorario

En la reunión de Comisión Directiva del 5 de mayo de 1966, se resolvió por unanimidad, de acuerdo al artículo 6° de nuestros estatutos, otorgar la designación de Socio Honorario al Dr. Karl Helmer Gustavson.
Al cumplir sus 70 años, queremos hacer llegar al Dr. Gustavson mediante estas líneas, nuestra gran admiración por la magnífica labor desarrollada para la industria del cuero.

Primer Editorial

"Nuestros propósitos"
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Editorial 25 aniversario

Mensaje del Presidente de AAQTIC, Lic Jorge Vergara, con motivo del Cincuentenario. En el año 1984, se cumplió el 25 aniversario de AAQTIC.
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Nómina de socios activos

Nómina de socios activos inscriptos | 6-4-1960
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Nómina de socios adherentes

Nómina de socios adherentes | 6-4-1960
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ACTA Nº 22

Primera Asamblea Ordinaria | 21-7-1961
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CICLO DE ENTREVISTAS a los Socios fundadores de AAQTIC
Dra. Elida Gómez Brizuela

CICLO DE ENTREVISTAS a los Socios fundadores de AAQTICDentro del ciclo de entrevistas a los socios fundadores; AAQTIC mantuvo una amena charla con la Dr. Elida Gómez Brizuela, una de las personas que participó en la Asociación desde los comienzos.

Elida Gómez Brizuela vive actualmente en Brasil, en Rio Grande do Norte a unos cuarenta kilómetros de las cálidas playas norteñas. Pero su historia con la asociación comienza en los años 60 cuando AAQTIC realizaba sus reuniones en la Cámara Curtidora y Elida formaba parte del grupo que “hacía de todo” para que la institución creciera y se consolidara.

“Ayudaba en lo que podía –comenta. No existía una función específica sino que todos hacíamos un poco de todo”. Dentro de las tareas que realizaba (Elida fue prosecretaria durante tres periodos) recuerda el pasar a máquina los manuscritos de los trabajos que iban a publicarse en la revista y corregir luego las muestras que venían de la imprenta. Hoy se sorprende y felicita por la calidad de la revista actual que “ha cambiado muchísimo y está mucho más linda”. En esa época también frecuentaban la asociación los doctores Mezei y Jellinek con los qué Elida compartía los trabajos de la asociación. También vienen a su mente los nombres de Carmen Herce que formaba parte del grupo primigenio, y Esteban Tzicas, que se incorporó después.

Doctorada en ciencias químicas, Brizuela comenzó trabajando en CIDEC para luego desempeñarse (siempre en el laboratorio) en la curtiembre de Antonio Gibaut y la Hispano Argentina. Hace 32 años, por medio de un convenio entre Argentina y Brasil, la doctora viajó a aquel país por tres meses para instalar un núcleo en el departamento de ingeniería química de la universidad de Rio Grande do Norte. “Había que implantar un núcleo dentro del área de cueros, me pidieron que pusiera un laboratorio con todos los adelantos y todas las maquinas que tenía CIDEC  aquí en Argentina”. La duración del trabajo resultó más larga de lo calculado y los tres meses pasaron a ser seis: “era imposible poner las máquinas en uso y crear el curso en tan poco tiempo así que los plazos se fueron extendiendo” Los plazos que menciona Brizuela se extendieron aún más y decidió radicarse definitivamente en Brasil. “Se fueron creando otras condiciones de estudio así que continúe el trabajo, recuerda. “Fui por tres meses y me quedé treinta años!”

Con cuatro hijos argentinos que viajaron con ella, Elida adoptó cinco niños más cuando se instaló en su nuevo destino. Recuerda que “dejaba a los chicos en la guardería de la universidad mientras iba a dar las clases”. Si bien siempre trabajó en educación, el gobierno brasileño le encargó un relevamiento de todas las curtiembres del país, trabajo que la llevó a recorrer el país de norte a sur.

En el año 95 y gracias a un convenio de reconocimiento de aportes entre los dos países, Elida se retiró y se mudó a Mossoro, la ciudad que fue la cuna de la liberación de los esclavos a fines del siglo XIX. A cuarenta kilómetros de la costa y con una temperatura ideal, la entrevistada afirma relajada que ahí “encontró la paz que no se consigue en las grandes ciudades”. Allí se dedica a la cría de cabras y a la apicultura con abejas semiafricanas”. Después de tantos años, se reconoce absolutamente contagiada del espíritu brasilero que mantiene la alegría a pesar de los problemas que hay en todas partes.

“Saudades” es la respuesta que esgrime cuando se le pregunta que la llevó a visitar nuevamente AAQTIC. “Vengo a menudo a Argentina y en esta oportunidad me dieron deseos de visitar la asociación, me pone contenta ver cómo están funcionando y me trae lindos recuerdos”.

 
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